R+R: Reimaginar los sistemas alimentarios
Reimaginar nuestro sistema alimentario desde la raíz
Reimaginar nuestro sistema alimentario desde la raíz
La agricultura en pequeña escala puede ayudar a mitigar el hambre, pero los pequeños agricultores se enfrentan a enormes barreras estructurales para crear y mantener sus empresas, especialmente si proceden de las comunidades de personas negras, de pueblos originarios, o de otras comunidades de color. Si queremos revertir los efectos que tiene le historia de colonización, apropiación de tierras y racismo de nuestro país, tenemos que reinventar por completo nuestro sistema alimentario y hacerlo desde la raíz.
Michelle Week precisamente está haciendo esto al norte del valle de Willamette. Ella fundó x̌ast sq̓it, Good Rain Farm, cuyo nombre tomó de la lengua tradicional de sus antepasados, los sngaytskstx (Sinixt) o Pueblos de los Lagos Arrow. Ella planea "asegurarse de que todo el mundo se alimenta" llevando los First Foods de los pueblos originarios a los platos de comida, tratando la tierra con reverencia y transmitiendo algo a la siguiente generación de agricultores de su tribu. (Los First Foods son los más de 300 alimentos, que van desde el salmón de Chinook hasta los bulbos de camassia, que fueron la base de las dietas de los pueblos originarios del noroeste del Pacífico miles de años antes de la colonización).
Michelle participa en el programa de apoyo a productores comunitarios de Oregon Food Bank. Desde 2021, este programa ha canalizado casi 5 millones de dólares a 155 pequeños productores agrícolas, de los cuales el 95% pertenece a personas de las comunidades negra, de pueblos originarios y personas de color de 19 condados en Oregón. En muchos casos, Oregon Food Bank hace la compra anticipada de cultivos culturalmente relevantes a estos productores; cultivos que posteriormente se cosechan y se distribuyen a las comunidades que enfrentan hambre. Otras veces, el fondo concede subvenciones a las empresas para el acceso a la tierra y la maquinaria. De cualquier forma, esto permite que las y los productores encuentren mayor estabilidad y seguridad en sus negocios, a su vez generando mayor riqueza. Esto, a final de cuentas, nos beneficia a todas las personas.
En las siguientes preguntas y respuestas, Michelle nos habla de la reintroducción de alimentos y prácticas agrícolas tradicionales de su ascendencia Sinixt.
¿Cómo empezó x̌ast sq̓it, Good Rain Farm, y a quién sirve?
Empezó como un gran proyecto de jardinería para contribuir positivamente a nuestra comunidad y alimentar a la gente en tiempos de crisis. De ahí, creció hasta convertirse en el proyecto por la soberanía alimentaria que es hoy. Atendemos principalmente a las comunidades de pueblos originarios, incluyendo hasta a 150 integrantes de Apoyo comunitario a la agricultura (CSA, por sus siglas en inglés). Aproximadamente la mitad reciben verduras sin costo. El año pasado donamos cerca de 7,000 libras de alimentos a un par de organizaciones, entre ellas Oregon Food Bank.
¿Cómo deciden qué cultivar?
Good Rain Farm cultiva una gran variedad de entre 70 y 80 alimentos culturalmente relevantes diferentes cada año. Nos centramos en las variedades autóctonas de First Foods: muchos tipos de frijol, calabaza, maíz, pimiento y hierbas y verduras comestibles que son autóctonas de América, además de los alimentos cultivados ya conocidos. Estoy reintroduciendo todas estas plantas autóctonas en la tierra de la que fueron desarraigadas, y es probable que el suelo se regocije al reencontrarse con sus antiguos compañeros, recuperando así su equilibrio natural dentro de este ecosistema.
¿Cómo ha marcado la diferencia el programa de Apoyo a productores comunitarios de Oregon Food Bank?
Me ha ayudado a expandir mi granja mediante la inversión en nuestra comunidad y su alimentación, así como en equipos ergonómicos diseñados para ahorrar tiempo y esfuerzo físico, facilitando la eliminación de maleza, la cosecha y el cultivo de la tierra. Sentimos mucho agradecimiento y apreciación. Estos mecanismos innovadores nos ayudan a ser más conscientes del impacto que tenemos en la Tierra y, al mismo tiempo, a cuidar nuestro cuerpo para poder seguir haciendo este trabajo a largo plazo. El programa de apoyo a productores comunitarios también nos permite utilizar los ingresos de la granja para lograr el acceso a más tierra.
A diferencia de una gran cantidad de agricultores blancos de la región, no heredaste la granja de la familia. ¿Cuáles son algunos de los obstáculos a los que te has enfrentado al trabajar en un terreno alquilado?
Siendo una granja propiedad de una mujer de pueblos originarios y sin riqueza intergeneracional, empezamos desde muy atrás, esforzándonos por alcanzar la estabilidad financiera que nos permita avanzar y ser propietarios de nuestra tierra.
En nuestros primeros cuatro años, tuvimos que mudarnos casi cada año, ya sea porque no lográbamos firmar contratos de arrendamiento o porque me desalojaban por almacenar cestas de mimbre y herramientas eléctricas, consideradas material no agrícola.
¿Qué tipo de soluciones creativas has utilizado?
Hemos creado una infraestructura móvil para poder desplazarnos de un lugar a otro. Esto incluye un camión refrigerado, un antiguo vehículo de reparto de Safeway y un cobertizo móvil de carga que estamos construyendo actualmente. Todo esto nos permite recoger, enganchar y trasladar la infraestructura en lugar de dejarla fija y cimentada en el suelo. Además es una gran ventaja en caso de un incendio forestal o cualquier otra alteración.
¿Cómo ves tu granja dentro del contexto de la historia de los pueblos originarios, el colonialismo y la justicia restaurativa?
Mi tribu y mi familia fueron declaradas oficialmente extintas, perdiendo el acceso a gran parte de nuestra tierra, nuestra identidad y nuestra cultura.
Somos los cuidadores originales de esta tierra. Habíamos vivido aquí durante miles de años y habíamos encontrado la forma de vivir en armonía con nuestro ecosistema y nuestros congéneres. Es difícil aceptar que toda esta tierra fue arrebatada a los pueblos originarios y, aun así, debo pagar más de medio millón de dólares para acceder a un terreno que garantizaría la viabilidad y el éxito de esta granja para siempre. Es algo que espero poder transmitir a la próxima generación de agricultores.
¿Cómo equilibras el uso de métodos ancestrales con las necesidades actuales?
Tomamos enseñanzas de mi cultura originaria y de mi educación, para sobrevivir a nuestra situación económica actual y asegurarnos de que todo el mundo tenga alimento. Entonces, se requiere mucha creatividad, compromiso e innovación. Es parte de la naturaleza humana inventar, experimentar y cambiar las cosas, pero debemos equilibrarlo con respeto y reverencia por el suelo y todas las formas de vida que habitan en él.
¿Qué te resulta más gratificante?
"Me entusiasma la idea de seguir cultivando alimentos para la gente y alimentar a mi comunidad. Llevar de nuevo los First Foods de los pueblos originarios a la mesa genera mucho aprecio y alegría entre las y los integrantes de nuestro Apoyo comunitario a la agricultura, (CSA, por sus siglas en inglés). Me encanta oír y ver y compartir con el resto de nuestra comunidad que las personas de los pueblos originarios siguen aquí, que mi tribu sigue aquí.
Por eso, poder compartir esa historia y todo lo que significa ser una persona de pueblos originarios en Estados Unidos, en Turtle Island, también es importante. La conexión que tenemos con nuestro lugar aquí en el Noroeste profundiza ampliamente nuestro sentido de comunidad.
¿Por qué es importante?
La alimentación es un derecho humano básico, y todas las personas deberían poder tener acceso a ella. Nos aseguramos de que las finanzas no sean una barrera para ese acceso, al mismo tiempo que honramos a todos los cuidadores de la tierra, a quienes hacen las entregas y a todas las personas involucradas en el proceso. Y también nos aseguramos de que tengan salarios dignos y honorables.
El suelo, la tierra están vivos y respiran. Se requiere mucho respeto, reciprocidad y construir una relación con aquello que solemos considerar inerte o sin vida. Realmente tiene alma, vive, respira y nos apoya.